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Estamos acostumbrados a ver las mantas térmicas en las películas, y últimamente, por desgracia, también mucho en las noticias. Pero cuando te detienes a analizarla y decides incorporar este valioso elemento a tu botiquín, te encuentras con un montón de opciones: plateada por una cara, dorada por la otra o plateadas por ambos lados, más gruesas, más finas, con alguna textura, etc. la verdad es que resulta difícil decidirse por una.

Para nosotros la manta térmica es un compañero indispensable del botiquín, y recomendamos llevar una manta de emergencia por persona.

1. ¿Qué es y para que sirve la manta de emergencia?

La manta isotérmica, manta térmica, manta de emergencia o de supervivencia, es una pieza rectangular de material plástico aluminizado, de diferentes medidas, pero que como mínimo debe tener el suficiente tamaño como para poder rodearte con ella y que te cubra la mitad del cuerpo.

La principal función de la manta isotérmica es la de mantener una temperatura corporal adecuada, para ello su superficie aluminizada refracta la radiación infrarroja solar. Su estructura plástica no porosa (y por lo tanto, no transpirable), hace que el calor del cuerpo no se pierda, al tiempo que evita que el viento, la lluvia o la nieve traspasen su superficie.

2. Tipos de mantas térmicas

A la hora de comparar una manta de supervivencia te encuentras con varias tipologías en función del tipo de superficie refractante y de cómo está construido.

Clasificación por tipo de aluminizado de las caras refractantes:

  • Dos caras de color aluminio: Las dos caras presentan el mismo color y tipología de aluminizado. Da igual cómo la coloques a la hora de usarla, ya que ambas caras son prácticamente iguales. Cumplen su función de barrera entre el usuario y la meteorología. Son las más habituales y baratas.
  • Una cara de color aluminio y otra de color (dorada, roja, naranja, entre otros): En función de tus necesidades o las del usuario debes fijarte en qué cara colocas hacia el cuerpo y qué cara colocas hacia el exterior. En realidad el color no afecta tanto como se podría pensar, pero es mucho más eficiente como barrera que la comentada con anterioridad.

3. Clasificación por estructura o construcción

  • Mantas con estructura simple y lámina de poco espesor: Son las más comunes y se parecen al papel de aluminio de uso alimentario con el que tantas veces has cubierto tus carnes. Debido a su tipo de construcción son las más débiles, pero al mismo tiempo las más comunes y económicas. Debes tener cuidado al usarla para no romperla, sobre todo si es en mitad de una actividad, no sea que tengas que volver a usarla. Además, si la doblas correctamente te ocupará menos sitio en la mochila. Esta clase de mantas suele tener el tamaño mínimo aconsejable para cubrir tu cuerpo.

  • Manta sin estructura pero con lámina de gran espesor: En este caso el material base es de mayor grosor. Fíjate siempre en el espesor que el fabricante indica en el envase. Aunque ocupa un mayor espacio y añade unos gramos de peso extra a tu mochila, su resistencia mecánica y la durabilidad es mucho mayor que la más finas. Además, este tipo de mantas suelen ser más grandes.
  • Manta con estructura de malla interna: En este caso, una fina red de hilo entre dos láminas aluminizadas, crea una estructura altamente resistente al desgarro. Gracias a esta estructura, en caso de rotura, lo hace sólo por cuadros que conforman la red, ya que la malla que los hilos que crean esa malla evitan que se rompa por completo. De esta forma no se produce la rotura total (algo frecuente en las mantas que carecen de esta malla) frente a cualquier desgarro o quemadura. De todas las estructuras esta es la más recomendable, pero no es fácil encontrarla en el mercado. Esta manta de emergencia siempre estará ahí cuando te haga falta.
  • Manta isotérmica tipo saco: También llamada saco de supervivencia, es una manta de supervivencia con forma de saco de dormir, por lo que es mucho más cómoda para determinados usos, evitando algunos problemas como pueden ser que se vuele, que se rasgue, que acople bien, etc. Pero en caso de asistir a un accidentado que evidencie traumatismos no es la opción más adecuada (introducir a un accidentado con una extremidad rota en este tipo de formato de manta térmica puede resultar una verdadera odisea). El truco para poder usarla en estos casos es cortar por un lateral y abrirlo (colocando un poco de cinta adhesiva como tope para evitar el desgarro total.

Al margen de sus clasificaciones, es muy importante tener en cuenta el tamaño de la manta de emergencia. Como mínimo debe permitirte cubrir completamente la mitad del cuerpo en el caso de tenerlo erguido o el cuerpo entero en el caso de estar acostado.

Manta sin y con malla.

Como suele suceder con el material de montaña, no debes comparar las mantas térmicas únicamente por el precio, van desde los $2.000 pesos chilenos aproximadamente. Entre los diferentes tipos pueden haber grandes diferencias de precio, pero recuerda que también es muy diferente su durabilidad.

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Fuente: Club Senderismo de Valencia

Categorías: BlogConsejos

Felipe Martínez

Chileno amante de la naturaleza. Director de la Fundación Senderismo para Todos en donde buscamos promover la resiliencia y la felicidad en niños, adolescentes y adultos a través del senderismo, protección y cuidado del medio natural.